martes, 8 de marzo de 2011

La hinchada de Villa Amalia


Erlend, mi hijo noruego, me dijo:
¿Podemos ir a la cancha?
Y fuimos. Justo cuando se jugaba el clásico entre Villa Amalia y Tucumán Central. Nunca terminó el partido y el tiroteo seguía hasta anoche. Lo último que recuerdo de Erlend era que comía un choripán cuando cobraron ese penal inexistente.

¡Viva Tucumán!¡Viva la ciudad!